El anciano escribe a su amado Gayo. Su mayor gozo es oír que sus hijos "andan en la " (). Y lo felicita por algo muy concreto: acoger a los hermanos que pasan, aunque sean desconocidos, volviéndose así de la verdad ().
Frente a Diótrefes, que ama el primer lugar y rechaza a los hermanos, Juan deja una regla de oro: "no lo malo, sino lo bueno" (). La fe se demuestra en a quién recibes y a quién imitas.
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Es fácil admirar al que manda, al que tiene el primer lugar, al que impone. Pero la fe no se mide por el poder, sino por la bondad: por a quién recibes cuando nadie lo ve, y por a quién decides parecerte.
Gayo recibía a hermanos de paso, sin buscar nada a cambio. Diótrefes cerraba la puerta y hablaba mal de otros. Juan no deja dudas: imita a Gayo, no a Diótrefes. Ven a mirar a quién te estás pareciendo.
Toca cada maestro para escucharlo. Ninguno se luce: todos te llevan a Cristo.
Recibir al forastero es mandato antiguo: Abraham hospedó a tres viajeros junto al encinar, e Israel debía amar al extranjero porque fue extranjero en Egipto. Gayo hereda esa tradición: acoge a los hermanos que pasan, aunque no los conozca ().
Por eso Hebreos recuerda: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos hospedaron ángeles sin saberlo" (). Abrir la puerta es abrirla, muchas veces, al mismo Dios que viene disfrazado de necesitado.
"" (verdad) enmarca la carta: el gozo del anciano es que sus hijos "anden en la verdad" (). La verdad no es solo creída: se camina.
"" es colaborador, co-obrero. Al acoger a los hermanos, nos volvemos "synergoí de la verdad" (): la hospitalidad es misión. Y "" es imitar: "no imites lo malo, sino lo bueno" (). De ahí viene nuestra palabra "mimo": copiar un modelo.
La carta contrasta tres hombres: Gayo, que recibe a los hermanos; Diótrefes, que "ama tener el primer lugar", rechaza a los enviados y expulsa a quien los acoge; y Demetrio, de quien "todos dan buen testimonio". La fe se ve en la conducta, no en los títulos.
🔬 Pincelada breve: en los primeros siglos, los maestros y misioneros viajaban de iglesia en iglesia y dependían de la hospitalidad de los creyentes (las posadas eran caras y peligrosas). Acoger a un hermano de paso era, literalmente, sostener la misión.
🖼️ Dos puertas: una abierta, con pan y lámpara encendida para el que llega de noche; otra cerrada con tranca, y alguien dentro cuidando su primer lugar. ¿Cuál eres tú?
🕊️ Bálsamo: el anciano saluda a Gayo deseándole bienestar: "que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma" (). Es el buen deseo afectuoso de una carta, como quien dice "ojalá estés bien de cuerpo como lo estás de alma". No es una fórmula para hacerte rico ni una promesa de que la fe quita toda enfermedad. Es ternura: Dios cuida a la persona entera, y tu mayor riqueza es un alma que anda con él.
🔥 Fuego (con amor, no con látigo): por eso cuidado con dos trampas. Una, usar este versículo para prometer prosperidad y salud garantizadas: eso traiciona el texto y carga culpas sobre el que sufre. Otra, parecerte a Diótrefes: amar el primer lugar, cerrar la puerta, hablar mal de los hermanos. Mira a quién imitas: "el que hace lo bueno es de Dios" ().
🚶 Andar en la verdad es el gozo del anciano (3 Jn 4). 🤝 Acoger a los hermanos nos hace colaboradores de la verdad (3 Jn 8). ✨ Imita lo bueno, no lo malo (3 Jn 11). 🏠 Hospitalidad: por ella algunos hospedaron ángeles (Heb 13:2). 👑 A Cristo: lo que hiciste al más pequeño, a él lo hiciste (Mt 25:40). 🗣️ Hoy, abre la puerta e imita el bien.
"Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios." (3 Juan 11)
1. Lee y . ¿Cómo puedes volverte "colaborador de la verdad" con tu hospitalidad, esta semana?
2. Lee y . ¿A quién estás imitando, y qué rostro concreto tiene "el más pequeño" para ti hoy?
Arma tu mini-bosquejo de 3 puntos para contar 3 Juan en 5 minutos:
Hazte un espacio de silencio. Cristo anduvo haciendo el bien y recibiendo a los que nadie quería; al imitarlo, lo recibimos a él en el más pequeño.
Señor, tú recibiste a los pecadores, a los niños, a los extranjeros, y anduviste haciendo el bien. Líbrame del afán de tener el primer lugar y de cerrar la puerta. Hazme como Gayo: alguien que acoge, que sostiene a tus siervos, que imita lo bueno. Que al recibir al pequeño te reciba a ti. En tu nombre. Amén.
Abre la puerta e imita el bien: así colaboras con la verdad y recibes a Cristo en el más pequeño. A él sea la gloria. Amén. (Ro 11:36)
📖 Abre tu Biblia en: 3 Juan
Terminaste 3 Juan: seguir el bien, no el mal. El camino sigue con Judas, una carta encendida que llama a contender por la fe y descansa en el Dios "poderoso para guardaros sin caída".
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