Antes de subir al cielo, Jesús no manda a los suyos a esforzarse por su cuenta. Les da una promesa: "recibiréis , cuando haya venido sobre vosotros el Santo, y me seréis … hasta lo último de la tierra" ().
Luego "fue alzado, y le recibió una nube" (); y dos ángeles prometen: "este mismo Jesús… así vendrá como le habéis visto ir al cielo" (). La misión de la iglesia arranca con una espera: la del Espíritu que da el poder.
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Los discípulos habían visto al Resucitado, pero aún eran frágiles: dudaban, temían, se escondían. Jesús no les pidió que se armaran de valor solos, ni que arrancaran la misión con sus propias capacidades. Les dijo: esperen; viene poder de lo alto. La vida cristiana y la misión no se sostienen con nuestra energía, sino con la del Espíritu Santo que Dios promete dar.
Ven al comienzo del libro de Hechos —la continuación de lo que Jesús "comenzó a hacer y a enseñar"— y descubre que no estás solo: hay poder prometido, una misión y un Señor que vendrá.
Toca cada maestro para escucharlo. Ninguno se luce: todos te llevan a Cristo.
"Recibiréis (poder)… y me seréis (testigos)" (). "Dynamis" es poder, fuerza capaz de obrar (de ahí "dinamita"): no fuerza humana, sino la de Dios.
"Martys" es testigo: el que da fe de lo que vio y oyó; de esa palabra viene "mártir". Y todo por el (Espíritu, aliento, viento) Santo, que Jesús promete enviar. El poder tiene un propósito: dar testimonio de Cristo.
Jesús llama al Espíritu "la promesa del Padre" (). No es algo nuevo improvisado: los profetas habían anunciado que Dios derramaría su Espíritu sobre su pueblo. Ahora se cumple.
Ya en el Evangelio Jesús lo había prometido: "yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros… hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (). Hechos es la historia de esa promesa cumpliéndose.
Hechos 1:8 es como el índice del libro: el evangelio avanza "en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (). Círculos que se ensanchan hasta abarcar a todos los pueblos.
🔬 Pincelada breve: Lucas comienza diciendo que su primer libro trató de "todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar". La palabra "comenzó" es clave: Hechos cuenta lo que Jesús SIGUE haciendo, ahora por su Espíritu a través de la iglesia. Y la misión no es humana: "recibiréis poder" primero, y luego "seréis testigos". Sin el Espíritu, no hay misión que dure; con Él, un grupo asustado alcanzó el mundo conocido.
🖼️ Un grupo pequeño mirando al cielo desde un monte al amanecer, con una luz cálida que empieza a expandirse en círculos hacia el horizonte. Expectación y envío. Esperanzador.
🕊️ Bálsamo: quizá sientes que no tienes lo necesario para vivir la fe o para hablar de Cristo: te falta valor, palabras, capacidad. Buena noticia: Jesús no te manda a hacerlo con tus fuerzas. "Recibiréis poder cuando haya venido… el Espíritu Santo" (). El mismo Espíritu que transformó a unos discípulos temerosos en testigos valientes está disponible para ti. Tu suficiencia no viene de ti; viene de Dios. No estás solo.
🔥 Fuego (con amor, no con látigo): pero mira lo que los ángeles preguntan: "¿por qué estáis mirando al cielo?" (). Es fácil quedarse contemplando, esperando "el momento perfecto", o usar "espero al Espíritu" como excusa para no moverse. La promesa del poder no es para quedarnos quietos, sino para ser enviados. ¿Estás esperando en Dios de verdad, o simplemente parado? El Espíritu se recibe para testificar, no para admirar el cielo.
⚡ Poder de lo alto: no fuerza humana (Hch 1:8); la promesa del Padre (1:4; Lc 24:49). 🗣️ Testigos: de Jerusalén al mundo (1:8); id y haced discípulos (Mt 28:19). ☁️ Ascensión y regreso: así vendrá como le vieron ir (1:11). ✝️ En Cristo: el Espíritu da testimonio de Él y nosotros también (Jn 15:26-27); el evangelio es poder de Dios (Ro 1:16). 🗣️ Hoy, recibe el poder y sé su testigo.
"Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos… hasta lo último de la tierra." (Hechos 1:8)
1. Lee junto con . ¿En qué área has estado sirviendo o luchando con tus propias fuerzas? Escríbelo.
2. Lee y . ¿A quién, en tu "Jerusalén" cercana, podrías dar testimonio de Cristo esta semana? Escríbelo como oración.
Arma tu mini-bosquejo de 3 puntos para contar Hechos 1:1-11 en 5 minutos:
Concédete un respiro antes de continuar. Pide el poder del Espíritu y ofrécete como testigo de Cristo.
Señor Jesús, reconozco que no tengo en mí mismo la fuerza para vivir tu vida ni para dar testimonio de ti. Gracias porque no me dejaste solo: enviaste la promesa del Padre, tu Espíritu Santo. Lléname de tu poder, no para lucirme, sino para ser tu testigo donde me pongas. Que no me quede mirando al cielo, sino que vaya. A ti que ascendiste y volverás, me entrego. Amén.
No sirvas con tus fuerzas: pide y recibe el poder del Espíritu, y sé testigo de Cristo donde estés. A él sea la gloria por los siglos. Amén. (Ro 11:36)
📖 Abre tu Biblia en: Hechos 1:1-11
Recibiste la promesa del poder para la misión. Sigue en la sección El Espíritu con la próxima lección: Pentecostés (Hechos 2): el día en que el Espíritu descendió y nació la iglesia.
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