En Getsemaín, angustiado, Jesús ora: ", Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta ; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú" ().
En la cruz clama: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" y expira (, ). Y un centurión romano confiesa: "verdaderamente este hombre era " ().
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Hay oraciones fáciles y hay oraciones de Getsemaní: cuando lo que Dios permite o pide nos aterra, y oramos con sudor y lágrimas. En esos momentos, ¿seguimos confiando en que es nuestro Padre?
Jesús, ante la copa más amarga, no dejó de decir "Abba, Padre". Pidió con sinceridad que pasara, y a la vez se rindió: "no lo que yo quiero, sino lo que tú". Hoy aprendemos a orar como él en nuestra hora más difícil.
Toca cada maestro para escucharlo. Ninguno se luce: todos te llevan a Cristo.
"" es arameo, la palabra íntima de un hijo a su padre. Aun en la angustia, Jesús dice "Abba, Padre" (): no pierde la confianza filial.
La "" (copa) es el juicio de Dios contra el pecado, que él pide pasar pero acepta beber. Y al verlo morir así, el centurión confiesa al "" (Hijo de Dios) ().
Al morir Jesús, "el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo": el acceso a Dios, antes reservado, queda abierto por su muerte. Y la primera confesión plena de que es Hijo de Dios viene de un soldado pagano, al pie de la cruz.
🔬 Pincelada breve: Marcos ha guardado el secreto de la identidad de Jesús durante todo el evangelio; y es en la cruz, no en los milagros, donde por fin un hombre lo proclama Hijo de Dios (). La cruz revela quién es.
🖼️ Un huerto en sombras, una figura postrada con el rostro en tierra; y, al fondo, una cruz y un velo rasgándose de arriba abajo, dejando pasar la luz.
En los profetas, "la copa" es el juicio de Dios que los culpables deben beber. Jesús, el inocente, la bebe en lugar nuestro. Y su clamor "¿por qué me has desamparado?" abre el Salmo 22, que describe al justo sufriente y termina en victoria.
Él "ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas" (). No fue una muerte fría: fue entrega real, con dolor real, por amor real.
🕊️ Bálsamo: cuando llegue tu "Getsemaní" —eso que te aterra y quisieras que pasara—, mira a Jesús: oró con angustia real, pero empezó diciendo "Abba, Padre" (). Puedes ser totalmente sincero con tu dolor y, a la vez, seguir llamando "Padre" a Dios. Y él cargó tu desamparo en la cruz para que, en tu noche, nunca estés solo.
🔥 Fuego (con amor, no con látigo): aprende su oración entera: no solo "aparta de mí esta copa", sino "no lo que yo quiero, sino lo que tú". Orar no es doblegar a Dios a nuestra voluntad, sino rendir la nuestra a la suya, confiando en que el Padre es bueno. ¿Puedes decir esa segunda parte?
🫒 Abba, Padre, en la angustia (Mc 14:36). 🍷 Aparta la copa; mas no lo que yo quiero (14:36). 🌑 ¿Por qué me desamparaste? (15:34). 🪖 El centurión: era Hijo de Dios (15:39). 🙏 Con gran clamor y lágrimas (Heb 5:7). 🗣️ Hoy, ora rendido al Padre.
"Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú." (Marcos 14:36)
1. Lee . ¿Cuál es tu "copa" ahora? Escribe una oración sincera que diga a la vez tu dolor y tu "pero sea tu voluntad".
2. Lee . ¿Qué cambia reconocer a Jesús como Hijo de Dios precisamente en su sufrimiento por ti?
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Suelta el apuro antes de continuar. El Hijo de Dios oró tu angustia diciendo "Abba, Padre", y cargó tu desamparo. En tu Getsemaní, no estás solo.
Abba, Padre, en Getsemaní tu Hijo te oró con angustia y se rindió a tu voluntad; en la cruz cargó el desamparo que yo merecía. Gracias porque abriste el acceso a ti por su muerte. Enséñame a orar como él en mi hora difícil: sincero con mi dolor, pero rendido a ti y confiado en tu amor. Verdaderamente Jesús es tu Hijo. Amén.
En tu hora difícil, ora como él: sincero con tu dolor, rendido al Padre, confiado en su amor. A él sea la gloria. Amén. (Ro 11:36)
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